A UNA MADRE
Pelo liso, rubio, brillante, intenso.
Como los rayos del sol en primavera.
Ojos suaves, verdes, y siempre sonrientes.
Acariciando mi alma con su mirada.
Manos largas, delgadas, ágiles, fuertes.
Como la hoja de palma movida al viento.
Labios delgados, rojos, pero en silencio.
Acariciando mi frente con un beso.
Mesa camilla redonda, allá, en el fondo.
Ropa, aguja, dedal, hilo y... cosiendo.
Atenta siempre a todo lo que se hablaba.
Mirada rápida, sonrisa... silencio.
Breves recuerdos pero, son tan intensos
Que llenan toda mi alma de sentimientos,
Por esa mujer, que aún sigo queriendo.
alejandro López
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