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Mostrando entradas de abril, 2020
¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD? No creo en la casualidad Dura y contundente afirmación, sobre todo, para una persona como yo, dueño y señor de la duda, seguidor profundo del escepticismo, no como descreído de todo, sino como dudoso de absolutamente todo, mientras no se demuestre lo contrario. Pero, ante ese principio de causalidad tan llevado y traído, propondría un ejercicio de pensamiento. No sé si el lector conoce la teoría del big bang, aunque solo sea a nivel filosófico; en ella, casi al instante de la gran explosión, en cuyas causas no podemos entrar aun por motivos puramente filosóficos, ya que, empezar a definir conceptos filosóficos al límite del teórico nacimiento del universo, es algo difícil de manejar. Bien, casi al principio, apareció (científicamente hablando) la era Hadrónica, consistente en que la mayor parte del espacio ocupado por el naciente universo, por motivos claramente relacionados con la potencia, e importancia, de la explosión que ocasionó todo, d...
EL CRISTAL CON QUE SE MIRA Es anochecer de tonos grises, apático, monótono, quizás hasta algo absurdo, pero, sobreponiéndome al desastre, sigo caminando por la acera, obligado camino y caminar que, como el agua del río, siempre me conduce al mismo punto, al café de la esquina anónima; allí donde tantos otros van cada noche a ... ¿a qué? ¿a dejarse la vida a jirones sobre esas sillas de hierro forjado?, siempre colocadas en la misma posición, no sé si por un profundo e incomprendido capricho del dueño, o porque su peso no nos permite moverlas. Sí, camino cansado de no saber dónde ir, malgastando el poco cuero que aún le quedan a mis zapatos, como si levantar mis pies al caminar fuera un problema de equilibrio; aunque puede que lo sea, más mental que físico, que la monotonía de la línea de mi horizonte mental se pierde en la niebla, que poco a poco se va levantando, mientras avanzo hacia la nada. A medida que me acerco, busco con la mirada al que sé que ya nunca volverá; ...
Sueños Dado el otoño que nos acompaña, hoy quise pasear junto a mi querido océano y, sin pensarlo mucho, hacerlo me cansa, me puse en camino. Y, aquí estoy, con él; mirándonos como dos enamorados, aunque siendo yo del sexo masculino y él hermafrodita… Lo digo porque unos le dicen el mar y otros la mar. Yo prefiero llamarle la mar, por mi debilidad por el sexo femenino. Pues, como decía, disfrutando cada cual de su sexo, la relación pudiera parecer dudosa. No os preocupéis por mí, en cuestiones de sexo, siempre he tendido hacia el opuesto al mío, como entiendo que debe ser, por lo que nuestra admiración ¿mutua? (el ego me presiona el cerebro), es puro platonismo. Camino junto a él y, aunque ando descalzo, evito el contacto de sus aguas, pues es temprano y aún el sol no las ha calentado suficiente. La playa es larga, enormemente larga y, esa inmensidad acompaña a la de mi querida mar, haciéndola más íntima. Pero no vine a contemplarlo, sino a contarle mis cuitas, mis experi...
EL CRISTAL AZUL CON QUE SE MIRA Hoy me acerqué al azul, intenso, bordeado en blanco sinuoso, espumoso y fresco. Descalcé mis blancos pies y caminé por el oro, húmedo aun por el temeroso mar que, no queriendo ser hollado, se retira majestuoso en suave bajamar. Y, dejándome pasear por sus siempre sumergidos dominios, me acerqué a aquellas rocas, al pie del acantilado, donde un día muy lejano, orgullosas atalayas fueron de otros ojos y otros vientos y sobre ellas me posé. Contemplé el horizonte en pleno, porque, lo grandioso del mar es que, entre su luz y su color, su forma de copiar el cielo, forman el horizonte eterno, sin comienzo, sin final. Al runruneo de su voz hablando con su amada tierra, al aroma de su olor, envidia de hombres y dioses, me dejé llevar por el momento y, como en un sueño, sobrevolé el color, el olor, el runruneo, hasta perder la noción del tiempo. No sé si estuve allá, en el horizonte eterno, o no me moví de la roca donde descansé mi cuerpo, solo sé q...
EL CRISTAL AMARILLO CON QUE SE MIRA Recuerdos de una amarillenta y solitaria noche de invierno, esperando encontrar a alguien con quien hablar y poco más. La vida no me da plazos para cancelar deudas de agradecimiento, pero, de vez en cuando, me tomo un respiro y, en silencio, con la oscuridad difuminando mis intenciones, me dejo llevar por algunos recuerdos, y deambulo lentamente hasta encontrarme con la soledad. Me gusta pasear por las solitarias y oscuras aceras en las noches de invierno; cruzar el parque, oyendo silbar el aire entre las amarillentas hojas de los árboles, sintiendo como el frío paraliza mi sangre, mientras consumo lentamente el cigarrillo entre los labios; si, me gusta ese silencio. En él me siento diferente, mejor, más cerca de mi propio yo; me siento vivo, bien, por eso lo cuento. Es como un intercambio; en mi anonimato escondo mi rubor, abro el frasco de mis pensamientos y, a cambio, recibo a alguien con quien conversar, con quien intercambiar sue...
EL CRISTAL VERDE CON QUE SE MIRA Llegó un nuevo invierno. Y lo hizo como acostumbra, sin previo aviso, dándole a mi adorable otoño con la puerta en las narices. ¡Ah! Es duro hasta entrando en escena. Pero no me ha de arredrar pues, a mi edad, aún me quedan redaños y algún as en la manga… Ya saben ustedes lo que esos, tan típicos y tan certeros refranes que llenan la vida de nuestra España, dicen: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y yo, que de diablo lo tengo todo, edad, saber, gobierno, rabo y cuernos… ¡Bueno! Estos dos últimos apéndices mejor dejarlos en una dudosa incertidumbre; al fin y al cabo, no todos los demonios tienen que tener las mismas “virtudes”. Pero, perdonadme, que me voy derrapando en las curvas de mi inseguro caminar. Quería hablar de este invierno. Es otro más, lo sé, como sé que también podría ser el último. ¡No!, no dramatices tus pensamientos al leerme. Hay que tener siempre los pies en el suelo. De vez en cuando levitar, sí, pero sin exagerar...
UNA LUZ SE ACERCA Ya empieza a vislumbrarse allá, a lo lejos, una leve luz de primavera, de nueva vida, de esperanza y sueños. Aquí, todo el panorama es blanco, puro, inmaculado; sí, bello como la pureza, pero muerto. Y yo necesito vivir, no más que otros, solo lo que me corresponde. Lo que me corresponde dentro de un orden, ese orden que lo marcan las libertades de los demás, las circunstancias, los errores cometidos sin saberlo; en fin, todo. Pero, aunque sea poco, ese tiempo quiero vivirlo y en estos días de blanco ropaje, me escondo en mi interior y pienso, sueño, a veces lloro y escribo. Un largo y frío invierno nos tocó vivir, y eso que aquí en el sur no abusamos del frío, por aquello de que abusar no es sano. ¡Ay cuando lleguen los idus de quintilis, quien no pudiera abusar! Pero ya llegarán, ahora son tiempos de soñar y escribir. Frente a una chimenea, sí, con los pies calientes y las manos y frente frías. A veces las musas no acuden al encuentro de mi inspiración y...
A UNA MADRE Pelo liso, rubio, brillante, intenso. Como los rayos del sol en primavera. Ojos suaves, verdes, y siempre sonrientes. Acariciando mi alma con su mirada. Manos largas, delgadas, ágiles, fuertes. Como la hoja de palma movida al viento. Labios delgados, rojos, pero en silencio. Acariciando mi frente con un beso. Mesa camilla redonda, allá, en el fondo. Ropa, aguja, dedal, hilo y... cosiendo. Atenta siempre a todo lo que se hablaba. Mirada rápida, sonrisa... silencio. Breves recuerdos pero, son tan intensos Que llenan toda mi alma de sentimientos, Por esa mujer, que aún sigo queriendo. alejandro López
Aunque hace años tenía un blog donde publicaba mis escritos, cuyo título era: COMENTARIOS AL MARGEN, por motivos que desconozco, ya no puedo publicar en él, lo que me ha obligado a abrir este nuevo blog para seguir editando mis escritos, ideas filosóficas, cuentos, novelas y demás parafernalia que acostumbran a acompañar a todo escritor que se precie, aunque lo escrto no tenga valor literario. Por tanto, a toda persona que entre en este blog, le doy la bienvenida y espero que aquello que haya publicado le agrade, comente y vuelva a entrar. BIENVENIDOS a quienes hayáis podido encontrarme.